En torno a las lenguas clásicas, griego y latín, y a la cultura que expresan se ha creado Europa y, en realidad, toda la cultura que hoy se abre paso al mundo. Los griegos fueron los primeros progresistas, y los romanos, los primeros constructores de grandes espacios legales y políticos.

Nuestras lenguas, nuestras artes y literaturas, nuestro pensamiento, nuestra ciencia, nuestra política nada serían sin ellas.

martes, 13 de diciembre de 2011

El oráculo de Delfos

  Para conocer la voluntad de los dioses y lo que traería el destino los antiguos se pnían en contacto con la divinidad por medio de los oráculos.
Se llamaba oráculo tanto al santuario donde se hacía la consulta a los dioses como a la respuesta dada por la divinidad a través de la sacerdotisa que actuaba como médium. El de Delfos fue muy famoso y venerado y desde el segundo milenio a.C se había dedicado a la adivinación.

 Estaba situado en la ladera del monte Parnaso, sobre una gruta que emitía emanaciones de gases. En sus orígenes estuvo consagrado a la diosa Gea y era guardado por una serpiente monstruosa llamada Pitón. Cuando era joven, Apolo mató a Pitón, porque había perseguido cruelmente a su madre, y se apoderó del santuario, dedicándolo a su propio culto. Al frente del santuario puso una sacerdotisa a la que llamó Pitonisa (Pitia) en recuerdo de la serpiente.
Las consultas del oráculo requerían unos ritos preliminares. Los consultantes, purificados tras lavarse con el agua de la fuente Castalia, eran recibidos por los sacerdotes y se dirigían  al templo por Vía Sacra. A la entrada, salpicaban con agua fría a una cabra, si esta temblaba, era sacrificada y se podía realizar la consulta. A continuación, pagaban una cantidad de dinero y esperaban la respuesta.

Alicia.

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